Néstor Ares Carrero es, principalmente, editor y artista de efectos especiales. También es montador y ha trabajado en diseño y mezcla de sonido, así como en dirección. En 2019, pasó a formar parte de la plantilla de Bambú Producciones. Desde entonces, ha participado en proyectos para las plataformas principales: Jaguar para Netflix, 13 exorcismos para Atresmedia, Now and then para Apple TV y Un asunto privado para Amazon. Sin embargo, ha continuado colaborando en proyectos pequeños pero que han sido ampliamente premiados. Ganó Mejor Montaje en el Uncanny Film Festival por Rapsodia de una manzana, y su reciente documental, Balika, está obteniendo muchos reconocimientos. Por ejemplo, Mejor Largometraje en el Festival de Cine de Madrid y en el Festival Internacional de Cine en Chile.
Su trayectoria variada en el sector audiovisual le hace conocedor de detalles que los espectadores ignoran a menudo. Por ello, circulan ideas equivocadas sobre cómo funciona la producción y, sobre todo, la post-producción. Él está dispuesto a desmontar los secretos del montaje y valorar la situación de la profesión, contribuyendo así a visibilizar el trabajo que hay detrás una producción.
¿Crees que tu trabajo está invisibilizado, que quizá no se tiene en cuenta al valorar una obra?
Muchas veces, la gente no pregunta qué hace el director, porque ya lo saben, pero cuando dices que eres montador se preguntan si eso repercute mucho en la obra. El montaje, en realidad, decide cuál es el ritmo. El montador tiene que coger la idea que tienen el director y director de fotografía [DOP] y sumarle su propio sentido del ritmo. Y eso yo creo que es algo que pasa de manera invisible.
También te digo, siempre se ha dicho que el montaje que resulta invisible es el mejor, porque no hay ninguna cosa que al espectador le desentone. ¿Eso puede tener una intención? Sí, porque puedes intentar, a través del lenguaje de montaje, sacar al espectador de sus casillas. Entonces, tienes que hacer que el montaje fluya pero que sea rompedor. Si no tienes esa intención y el espectador se da cuenta de que está montado… la has cagado un poco.
El montaje necesita más visibilidad. Es uno de los pilares de una película y es como que siempre está un poquito por detrás. Un ejemplo es la página de FilmAffinity, que indica quién es el director/a, guionistas, DOP… pero no te dice quien ha hecho el montaje. Es un ejemplo de muchos de lo invisible que es la profesión.
Comenzaste, como es natural, trabajando en proyectos pequeños. ¿Cómo funciona este mundo de las obras que no llegan a comercializarse?
Partes de saber que tu ganancia es el éxito de tu trabajo. He hecho muchos trabajos en los que no he cobrado nada. No los he cobrado, primero, porque entiendo que, muchas veces, el beneficio que te puede dar un cortometraje no es el dinero, sino que a la persona que te ha contratado le guste lo que has hecho y se quede contigo. Que forjes como una alianza que te va a permitir hacer más trabajos. Si ese trabajo en el que has participado tiene éxito va a repercutir en que, tarde o temprano, a esa persona se le van a presentar proyectos más importantes en los que vas a poder participar, y empezarás a ir cobrando.
Pero, en el mundo de las producciones pequeñas, yo creo que nadie se plantea cobrar. Lo que quieres es hacer carrera, ya sea hacerte un book con muestras de montaje o hacer piña con gente.
“En el mundo de las producciones pequeñas, yo creo que nadie se plantea cobrar”
[Reflexiona] ¿Es frustrante a veces? Es frustrante cuando ya has hecho muchos proyectos y ves que la gente va avanzando hacia cosas más grandes con presupuestos mayores, pero que no se plantean repartir algo de ese presupuesto a la gente que participa. Estas cosas se dan mucho y hay gente que tiene la cara muy dura.
Ojo, no estoy hablando del director ni el productor, sino que la persona que le va a hacer el trabajo exige cobrar, dejando al director contra la espada y la pared porque tiene que llevarlo en secreto. Me ha pasado que en un principio nadie iba a cobrar pero alguien lo pide. Entonces digo: bueno, si hay algo que sobra del presupuesto que teníamos, inviértelo en darle vida al corto, mandarlo a festivales.
Yo igualmente tengo que sacarme un rédito, y con eso me refiero a que el trabajo se vea, que mi nombre se vea. Esa es la filosofía con la que tienes que ir al principio, no puedes ir de sobrado. A lo mejor el director se ha quedado a dos velas para sacar adelante este proyecto que a ti te va a permitir ponerlo en tu book. De hecho, yo he tenido cortometrajes en los que me han pagado y me he sentido mal. No lo necesitaba, lo estaba haciendo, también, porque me divierte. Las veces que me ha pasado se lo he devuelto con creces. No les cobro absolutamente nada si me garantizan que el proyecto se mueve. Con eso estoy feliz. Depende mucho de las personalidades de la gente.
Te quiero dar la enhorabuena por el reciente documental, Balika, en el que participaste como montador, que fue premiado en numerosos festivales. ¿Conviven bien estos mundos: el del cine comercial y las obras que están más orientadas a festivales, a un público más selecto? ¿Se hace notable el poder de las majors [productoras líder del sector]?
A ver…en realidad, Balika es una película que te cuenta una historia muy sencilla. Dos directores y un sonidista se fueron a Nepal con una ligera idea de lo que había que mostrar. Todo fue evolucionando con cero presupuesto, y cuando ves que eso puede ser una película necesitas que alguien ponga un poco de dinero. Porque fueron muchos meses de trabajo, y obviamente no teníamos ninguna major detrás. Esto sale con el sudor de cada uno. […]
Siempre quieres que cojan la película en determinado festival, pero más allá de que haya un premio, lo que mola es que se vea en una sala de cine. Este tipo de obras son más de ver despacio y en una sala. En las majors tienes campañas de marketing por detrás, pero también depende del tipo de obra que hagas. Una mención en festivales sabe mucho mejor con estas obras de bajo presupuesto que teniendo alguien grande detrás.

¿Cómo fue el salto (desde producciones a pequeña escala) a trabajar en Bambú Producciones, que colabora con plataformas de renombre como Netflix y Amazon?
Es como entrar en la Champions. Yo he de decir que me lo tomé con tranquilidad. No me dio miedo, porque era lo que yo quería. Da un poco de vértigo saber los flujos de trabajo de este tipo de productoras, porque esto es lo más profesional a lo que puedes aspirar (tanto por el material como por los tiempos). Cuando haces algo para Netflix o Amazon tiene que ir bien. Entonces, tienes una especie de hormigueo.
Ahora me río de cómo me podía preocupar por aquello. El salto es grande, pero si eres avispado, o más que nada tienes suerte, se pasa ligero. La gente también te ayuda a que estés tranquilo. Si hay algún fallo, no te lo comes tú solo, reman todos contigo. Si hay algún problema, podemos mirar qué ha pasado para prevenir en el futuro.
¿Crees que hay muchos profesionales como tú que no acaban de encontrar estas oportunidades? ¿Qué consejo les darías?
[reflexiona] Sí…es complicado. En el mercado audiovisual español hay bastante sensación de que es un ghetto. Necesitas tener la suerte de conocer a alguien que esté dentro. Porque es un mundo que tiende a estar cerrado. No vas a encontrar una oferta de trabajo como montador, entonces tienes que apoyarte en alguien para entrar. Eso es una putada.
Mi llave para entrar en lo profesional no provino de mis estudios, sino porque un familiar mío conocía a una actriz. Eso te permite entrar, pero a hacer prácticas eh, ojo, no quiere decir que estés dentro. En las prácticas tienes que dar el 200%. Si tienes que estar x horas, estate más, empápate de la gente que hay allí, haz todo lo que te pidan y más aún. Siempre tienes que dejar un buen sabor de boca, porque te acabarán llamando si ven que vales. […]
“Haz todo lo que te pidan y más aún”
De consejo, métete en todos los rodajes que puedas y empieza a entrenar hablar con la gente, bucea entre todos tus contactos para ver si alguien te puede dar el empujón. Es importante que busques el sitio donde quieres hacer las prácticas. […]
Tu formación ha estado desde el principio orientada al audiovisual, ¿has experimentado comentarios desesperanzadores o incluso despectivos en tu entorno? Por ejemplo, animándote a escoger una vía con más posibilidades de éxito.
No, los comentarios esos venían de mí mismo. A lo largo de esto me he arrepentido mucho de haber elegido el audiovisual, ¡mucho! Porque muchas veces no sabes dónde te estás metiendo. Es una profesión que, por desgracia, en este país está muy menospreciada, dicho ligeramente. No se considera un trabajo. Me he arrepentido muchas veces, pero también es cierto que pillé la crisis. Aquello fue demoledor.
Por suerte o por desgracia he querido hacer carrera en el cine, y a veces no lo ves, pero es un salto al vacío. Cuando estudias, te empiezan a decir: entrad pensando que no todos vais a salir con trabajo. […] ¿Me servirá? No me queda otra. Pero aún así tienes momentos de bajón.
“Por suerte o por desgracia he querido hacer carrera en el cine, y a veces no lo ves, pero es un salto al vacío”
Para finalizar, ¿cómo valoras el futuro de la profesión?
Depende. Ahora mismo hay mucha producción, se está poniendo en valor, pero aún necesita un empuje, sobre todo en temas laborales. Se necesita un sindicato de montadores.
[…] Hay que poner unos estándares. La gente desconoce mucho la post-producción. No es sentarse en la silla y ya me va a salir todo, montar lleva sus procesos de creatividad que son muy complicados. […] Laboral y académicamente se necesita mucho empuje en este país. Hay muy buenos profesionales poco reconocidos… es un poco triste.
Aquí falta organización y defensa de políticas abusivas. ¿Que hay mucho futuro? Yo creo que sí, porque nunca ha habido tantísima producción en este país. Mucha gente puede sacar adelante películas independientes, sin gran presupuesto pero funcionan. Son menos vistas porque a las majors les interesan más otras cosas. Es muy importante la labor de Filmin o La 2: subir películas independientes que no tendrían visibilidad.
Hay gente que dice que esto es una burbuja que acabará explotando. No sabría decirte, prefiero pensar que no. Los mercados se saturan, hay mucha competencia no fructífera. Las inversiones son una animalada. ¿Es una burbuja? Pff, pues puede ser. ¿Que el mercado se va a regular solo? Sí.
Que aguante lo que tenga que aguantar, y que no nos pille en medio [risas].
“Nunca ha habido tantísima producción en este país”
